Tratar los dientes de leche: ¿merece la pena?

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Helados, gominolas o refrescos azucarados. El verano y el mes de agosto elevan el consumo de dulces. Ante una caries de una niña y un niño, ¿cómo hay que actuar?

Mamá o papá, este artículo te resultará interesante porque desmentiremos falsos mitos y contaremos verdades odontológicas. Aquí va la primera gran verdad: en cuerpos diminutos y en bocas pequeñas, aún por desarrollarse, sí vale la pena tratar y/o empastar los dientes tras la formación de una caries. Y la siguiente afirmación esconde una gran mentira: los dientes de leche se acabarán cayendo y por eso mismo, si aparece una caries, no es necesario tratarla: ¡falso!

Las caries – afecciones, mediante ‘ataques’ de bacterias, que se instalan en la superficie de los dientes, dañando de esta manera el tejido dental. Ablandan el esmalte y provocan lesiones en forma de orificios en los mismos dientes, que necesitarían ser “

Empastados o reconstruidos. Pero, ¿qué es empastar? Es la acción, realizada por el dentista, que eliminará las caries y reparará el diente o los dientes afectados.

Helados, gominolas o refrescos azucarados. El verano y el mes de agosto elevan el consumo de dulces. Ya de vacaciones y con mucho tiempo por delante, los más pequeños de la casa juegan, se aburren y se apuntan a la moda del azúcar, con un helado en la terraza, por ejemplo. Oh no… Las caries ya están aquí. En España, el 35% de los menores de 6 años presenta problemas de caries, es decir, la afectación, por caries, sobre los dientes temporales es una realidad.

Llegado el caso, papás y mamás, os podríais preguntar si realmente merece la pena empastar los dientes de leche. La respuesta os lleva hacia un sí rotundo, puesto que hay que ir hasta la misma raíz del problema, con el propósito de no tener que lamentarlo después.

Los dientes de leche, ¿se empastan?

Efectivamente, los dientes de leche se empastan. Se ha de acudir al dentista – es recomendable asistir a dicha consulta una vez al año, al menos, en lo que a los niños se refiere – para prevenir la aparición de las caries y en caso de tenerlas, poder hacer un diagnóstico precoz de las lesiones, siendo en estos casos mínimamente invasivos.

Seguimos resolviendo misterios, ¿se han de empastar los dientes de leche? Sí, pero, ¿por qué? A pesar de la temporalidad de los citados dientes, si no se subsanan las lesiones aparecidas, los problemas serán mayores en un futuro. La caries puede acabar afectando sobre la pulpa (parte interna de la estructura bucodental, comúnmente conocida como el nervio), una zona altamente sensible en la boca.

A corto plazo, con un supuesto empaste no realizado y una caries campando a su anchas, la niña o el niño en cuestión podrían presentar dolores, inflamaciones y flemones. ¿Y a largo plazo?

La pescadilla que se muerde la cola: un problema lleva al otro y la bola se va haciendo grande. Por ejemplo, si se obvian las caries en los dientes de leche, estas podrían acabar dañando los dientes definitivos (fijos). Una de las consecuencias más típicas supondría la pérdida definitiva del diente de leche, con la consiguiente aparición de un hueco en la boca y en consecuencia la descolocación del resto de dientes y del sistema bucodental. Y en el peor de los casos esto podría causar problemas en la erupción de los dientes definitivos, así como alteraciones en la formación de los mismos cuando las caries se dan en edades muy tempranas.

¿Cómo se empastan los dientes de leche?

El procedimiento estará adaptado a la edad del usuario. Tratándose de los más pequeños del hogar, se tendrá todavía más cuidado. Con delicadeza, se podrán emplear estos procedimientos:

  • Limpiar la superficie dañada y empastar o reconstruir la zona afectada, con composite (resinas, material sintético), por ejemplo.
  • Pulpectomía. Se aplicará anestesia local y se realizará una limpieza a fondo de la caries y del nervio, concluida con un sellado y un relleno (analgésico y antibacteriano).
  • Extraer el diente afectado.

Cuidados, higiene y salud bucodental

¡Hey! Aún estáis a tiempo de enmendar esos descuidos bucales. Son niños y es justo ahora cuando toca enderezar el rumbo de su salud. Por ahora, ellos mismos no pueden cuidar de sí mismos. Es por eso mismo que hay que orientarles y establecerles una rutina. Cepillarse los dientes mientras ellos están realizando esa misma acción es un buen ejemplo.

Este artículo va destinado a los pequeños de la casa, a quienes se les ha de inculcar desde una edad temprana la importancia de mantener buenos hábitos respecto a su salud bucodental. Para ello, es esencial guiarlos hacia una higiene suficiente y correcta, rozando la excelencia. La psicología enseña que, a estas edades, los peques son como esponjas y se ha de tener la capacidad suficiente para convencerlos de que conservar, preservar y mantener unas reglas estrictas para su boca es la mejor opción. El objetivo es perseguir, desde los primeros años, una boca sana y cuidada.

Lluís Vallverdú Odontólogo
Prostodoncista/Periodoncista, Implantólogo

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