Sangrado en las encías

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Su sangrado se debe a múltiples factores, como la gingivitis, el signo más común. No controlar el estado y la salud de este tejido carnoso supone acabar haciendo frente a enfermedades periodontales. 

Me duelen y me sangran las encías, ¿qué puedo hacer? El sangrado de encías es uno de los grandes talones de Aquiles en la sociedad española, donde el 60% de los usuarios reconoce padecer problemas de salud en las encías. Es un trastorno común, el cual afecta a 8 de cada 10 adultos, por encima de los 35 años, según estudios odontológicos recientes.

Las encías, un tejido carnoso que cubre los dientes, cumplen una importante misión en el área bucodental: soportar y mantener los dientes en su posición natural. Hay que darle los cuidados adecuados y necesarios a esta trascendental estructura. 

¿Por qué sangran las encías?

¿Es una señal de alarma? Impacientemente, el usuario se pregunta hasta qué punto debe preocuparse por sus encías, que sangran cuando se realiza el cepillado de dientes, por ejemplo. Tener sangre en las encías puede deberse a múltiples factores, pero, ¿cuáles son las causas de que las encías sangren?

El signo más común y natural es la gingivitis, que se manifiesta con sangre en la boca. Es un trastorno leve, debido al cúmulo de placa bacteriana (bacterias que se acumulan) en la boca. Pero, cuidado, porque si no se trata a tiempo, la gingivitis puede desencadenar en una enfermedad periodontal. 

Un mal cepillado puede causar sangre en las encías. Lavarse los dientes con excesiva intensidad y fuerza no es un buen consejo. Por muy fuerte que te cepilles los dientes, estos no estarán más limpios, al revés, les puedes hacer más daño que bien. 

En ese mismo sentido, los factores naturales y biológicos en el organismo humano entran a escena. Los embarazos, la pubertad, la menstruación o la menopausia conllevan, seguramente, a que las encías experimenten una sensibilidad más alta, traducida en el desprendimiento de sangre en las encías.    

La ausencia en el cuerpo de Vitaminas C y K se relaciona con el sangrado de encías, así que puedes incluir en tu dieta alimentos como las naranjas, los kiwis, los pimientos, el aguacate o la lechuga.  

Asimismo, el consumo de ciertos medicamentos –anticoagulantes y reguladores de las arterias– puede conllevar el sangrado de encías. 

Por otro lado, lejos de causas naturales, el tabaquismo influye negativamente en el sangrado de encías y en el desarrollo de graves enfermedades bucales. Fumar es contraproducente para la salud. 

La diabetes se ha de atar en corto, pues si esta no está controlada podría incidir negativamente en el estado y la salud de las encías. 

El grado de preocupación se eleva cuando los problemas revisten gravedad, cuando el descontrol se ha adueñado de la situación bucodental. Aparecen, entonces, enfermedades periodontales en fase avanzada, las cuales afectan no solo a las encías sino también a los huesos de la boca, comportando, si nadie lo remedia, la pérdida de piezas dentales

Por lo tanto, es necesario acudir rápidamente a una clínica especializada y ponerse en manos de los dentistas. 

¿Qué hacer para frenar el sangrado de encías?

Como se ha citado anteriormente, el primer paso para intentar remediar el sangrado de encías es realizar una parada obligatoria en una clínica odontológica, donde el Dentista tomará las acciones oportunas. Él se encargará del diagnóstico y el tratamiento. 

Sin embargo, existe una serie de recursos para evitar y prevenir el exceso de sangre en las encías. Conócelos: 

  • Mantener una buena higiene bucal. Cepíllate los dientes, al menos, tres veces al día. 
  • Cepíllate correctamente los dientes. De manera suave y circular, sin aplicar ni fuerza ni presión. 
  • Uso de enjuague bucal antiséptico. Haz gárgaras con un enjuague antiséptico, con el propósito de rebajar la hinchazón de las encías y limpiar bien la boca. 
  • Alimentación correcta. Introduce alimentos ricos en Vitamina C y K a tu dieta. 
  • Visitas regulares al Dentista. Control y prevención. Mantén limpiezas bucales profundas. 
  • Evita el uso de productos irritantes, como por ejemplo las pastas de dientes y los enjuagues con alcohol y compuestos abrasivos. 
  • Deja de fumar. 
  • Controla la diabetes. 
  • Bebe agua e hidrátate. 

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